El placer de nadar

El placer de nadar

Los beneficios de meterle natación a la rutina.

Tirarse a la pileta es cambiar de un estado a otro. Pensá en las veces que te lanzaste a lo nuevo porque no te bancabas la rutina, y de esa misma forma te metiste en la ducha cuando deseabas borrarte del mundo por un rato. La natación esconde una fórmula fascinante entre acción e inacción: ponés el cuerpo en movimiento mientras pausás el resto de tu vida. Para sumergirte, tenés que dejar el celular afuera, lo que lo vuelve un respiro para la mente. Es casi una meditación porque te conecta con vos y porque la coordinación de tantos músculos te obliga a pensar solo en el fluir de tu cuerpo. Tu salud física también se beneficia: el agua relaja, alivia contracturas y mejora la circulación.

Ponerse el traje de baño y la gorra no es fácil, y salir con el pelo mojado es una fiaca, pero entre los deportes que podés elegir en la ciudad, dicen que la natación es la actividad perfecta. Te contamos sus beneficios principales, y vas a querer zambullirte ya.

Beneficios para el cuerpo

1. Bajo impacto sobre los huesos y las articulaciones.

La flotabilidad permite realizar actividad física sin el impacto que provoca el pavimento en las articulaciones y en el cuerpo. La hidroterapia es ideal para rehabilitar lesiones o problemas de columna. 

2. Quemás calorías.

Según la intensidad del ejercicio, se pueden quemar entre 500 y 600 calorías en una hora de actividad. La natación se recomienda para acompañar los tratamientos de descenso de peso. 

3. Más elasticidad y elongación en los músculos.

Cuando nadás, se involucran una gran cantidad de músculos tanto del tren superior como del inferior y de la zona media. Si lográs hacer un nado relajado, con una buena respiración, tus músculos alcanzarán una gran elasticidad y flexibilidad que no te da ningún otro deporte.

4. Beneficios cardiorrespiratorios.

La natación mejora la circulación de la sangre por todo el cuerpo. La posición horizontal favorece el retorno venoso desde las extremidades hasta el corazón, lo que disminuye la presión arterial, reduce los niveles de colesterol malo y aumenta el bueno. Esto, en conjunto, reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. A su vez, ayuda a controlar los niveles de glucosa en la sangre. 

Beneficios para la mente

1. Abajo el estrés.

Nadar ayuda a oxigenar el cerebro a nivel molecular, lo cual mejora el equilibrio de los neurotransmisores que influyen sobre el estado de ánimo y también en las hormonas responsables del estrés. Todo esto contribuye a aliviar los síntomas más notorios de la depresión. 

2. Mayor evolución cognitiva y de aprendizaje.

La natación activa simultáneamente los dos hemisferios cerebrales y los cuatro lóbulos del cerebro, lo que mejora las capacidades cognitivas. También mejora la memoria, por el incremento del flujo de sangre a las arterias cerebrales. 

FLOTÁ

Por: Cecilia Alemano.

Aguahara es una terapia desarrollada por el alemán Alexander Siebenstern, el responsable de descubrir la sanación a través del agua. La palabra hara tiene su origen en Japón y se corresponde con un punto energético ubicado dos dedos por debajo del ombligo, sobre el canal Renmai, denominado en chino kikai o mar de la energía. En Oriente, el hara se constituye como el centro vital del ser, punto de equilibrio de nuestra vida física, mental, emocional y espiritual. El agua, por su parte, es el medio donde mejor conectarse con ese punto. El encuentro con el medio acuático es súper potente, porque nuestro cuerpo tiene entre un 70 y un 80% de agua y el sistema nervioso puede llegar a tener agua hasta en un 90%. Que se mueva el agua en el agua habla de una revolución de los fluidos.
Una sesión de aguahara es un trabajo acuático consciente que relaja el cuerpo y nos conecta con nuestras emociones. Cada sesión dura 50 minutos: hay individuales y de parejas, para embarazadas, talleres, seminarios y cursos. Se trabaja desde un sostén, una conexión con el hara y una raíz hacia el suelo. El terapeuta es un canal entre la persona y la tierra. A través de una serie de movimientos, se entabla ese flujo que no es fijo ni preestablecido, sino que tiene que ver con el cuerpo, las necesidades y el grado de relajación que lleves a cada sesión. aguahara.org.

3. Nadar es un tipo de meditación.

Cuando te metés en el agua, tu cuerpo se introduce en un estado nuevo, con una temperatura distinta y en un entorno fuera del rutinario. La pileta te obliga a dejar las pantallas afuera, y con ellas tu conexión con el mundo. La concentración en un ejercicio te hace entrar en un estado de silencio cerebral que resulta casi una meditación. 

Beneficios emocionales

1. El movimiento sirve para ir a buscar lo que deseás.

“Soldado que huye sirve para otra guerra”. Si necesitás poner distancia de alguien y dejar un clima afectivo tóxico, poner el cuerpo en movimiento puede ser un buen puntapié para manejar tus emociones posteriormente. 

2. Autoerotismo.

La natación puede proporcionar un placer autoerótico a través de la estimulación de una zona erógena. En la repetición de movimientos mecánicos, podés encontrar un tipo de placer que se conoce como “pasivo”, y es el mismo que sentís cuando estás en una montaña rusa, si te tirás por paracaídas, con el rafting o en una hamaca.

3. Placer activo y valoración.

El control y el manejo de tu cuerpo cambian la percepción de vos misma y mejoran tu vínculo con vos y con el mundo. Ejercitar el físico nos proporciona una sensación de poderío y suficiencia que resulta placentera y reconfortante. Si estás viviendo un duelo o una crisis, nadar puede disminuir tu sensación de desamparo y contrarrestar la de descontrol psíquico.

Los estilos

Crol

Es un nado bastante rápido, debido a la acción alternativa y constante de piernas y brazos, lo que produce una continuidad en la propulsión. Este estilo es relativamente fácil de aprender, cómodo de realizar y económico –en cuanto a la resistencia–. Un ciclo completo de crol se compone de una acción completa del brazo derecho, una completa del izquierdo y un batido de piernas constante.

Espalda

Este estilo, que requiere una acción alternativa de los brazos y las piernas, es el único en el que la cara nunca queda totalmente sumergida en el agua, excepto en los virajes y en las salidas. La desventaja de estar de espaldas mirando hacia arriba es que no se puede visualizar hacia dónde se está yendo y es necesario buscar puntos de referencia en los bordes de la pileta, especialmente en los volteos y en la llegada, para ubicarse.

Pecho

Es más lento y uno de los nados más difíciles de aprender debido a que se dificulta la coordinación entre brazada, patada y respiración. Ahora bien, una vez que se logra coordinar estas tres habilidades, es un estilo bastante más relajado que los anteriores y se puede utilizar como una instancia de recuperación entre ejercicios más fuertes.

Mariposa

Requiere mucha coordinación entre brazos y piernas, se necesita más fuerza para realizarlo y esto lo hace bastante exigente y agotador. Se realiza con una patada con las piernas juntas (llamada “de delfín”) de manera simultánea con la brazada.

“Gracias doy a tus aguas porque en ellas mis brazos todavía hacen ruido de alas”.
Héctor Viel Temperley

¿Y si querés nadar en el mar?

El nado en el mar tiene algo mágico, que es el cielo y el abismo a tu alrededor. La naturaleza en su ritmo más natural, con sus olores, texturas y sabores. Si nadás en la pileta, podés nadar en el mar sin problemas, pero hay que tener en cuenta los factores que pueden complejizar un poco el ejercicio.

Informate sobre las zonas por las que vas a nadar, especialmente sobre sus peligros, como las corrientes y resacas (nos llevan mar adentro y pueden hacernos desesperar) o el paso de embarcaciones.

Hacelo en un lugar vigilado, nunca sola o en zonas prohibidas, o al menos a la vista de un guardavidas u otros bañistas. Además, es conveniente avisar por dónde vamos a nadar y nuestras intenciones.

Llevá un elemento de flotabilidad que te dé tranquilidad y que vuelva más segura la experiencia, como un traje de neoprene o un torpedo. 

Para empezar un entrenamiento en el mar, no te alejes demasiado de la orilla. De esta manera, la vuelta será más sencilla y segura cuando estés fatigada o cansada. 

Tené cuidado con el sol y tomá los recaudos necesarios para no quemarte ni lastimarte.

Establecé previamente los puntos de referencia (boyas, balizas, edificios, árboles) que puedas ir viendo en todo momento mientras nadás en el mar.

Chequeos

Los chequeos médicos que tenés que hacerte si querés empezar a nadar con exigencia son:

1. Un electrocardiograma.
2. Un ecocardiograma.
3. Una valoración clínica de tu médico.

Si tu médico lo considera necesario por alguna característica personal o de salud, puede indicarte más estudios.

Tené presente que puede haber medusas u otros animales marinos. En el caso de picazón de una medusa, el tratamiento es sencillo: lavá con abundante agua de mar o con solución fisiológica. No frotes la zona ni te laves con agua corriente. •

Por Ana Paula Queija.

Foto de Mariana Milanesi / archivo OHLALÁ!

Producción de Lucha Ramos.

Expertos consultados

Hernán Bertoni

Licenciado en Educación Física. Coordinador de natación en Universidad de
La Matanza.

Hernán Mazzini 

Ex jugador de la Selección Argentina de Waterpolo y actual entrenador en GEBA.

Lic. Marta Davil

Psicoanalista, miembro didacta
de APA.

Ricardo Alejandro Rubinstein
Médico especializado en psicoanálisis y deporte. Autor de Deportes al diván.

Jorge García

Administrador de Aguahara Buenos Aires.

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