El arte del dinero

Un método para sanar nuestra relación con la $$. Porque nadie nos enseñó a manejar nuestro presupuesto.
El arte del dinero

“Me resulta más fácil hablar de sexo que de plata”, le dijo a Bari Tessler una vez una alumna de su taller. Bari Tessler es terapeuta financiera. Cuando estaba haciendo su máster en Psicología en Colorado, Estados Unidos, pidió un crédito de US$60.000 para pagarlo. Casi inmediatamente, se dio cuenta de que no tenía ni idea de cómo iba a cancelarlo si apenas ganaba US$11 en cada sesión como terapeuta. Nadie nunca le había enseñado a manejar dinero. 

“Es increíble… Podemos hablar de cualquier tema, vamos a terapia para mejorar nuestra relación con otras personas, con nosotros mismos, incluso nos preocupamos por atender nuestro cuerpo y hasta lo que comemos, pero las cuestiones de dinero las seguimos manejando a escondidas, en soledad, casi como si fueran un secreto y a veces con angustia y temor”.

“Lo primero que hay que hacer es definir qué es una relación saludable con el dinero para una misma”.

Fue entonces que se compró todo lo que encontró de contabilidad en la librería y se sentó a aprender. Se enamoró de los números, al punto que terminó creando un programa virtual llamado The Art of Money, orientado a sanar nuestro vínculo con el dinero. Del programa participan por año más de cuatrocientas personas de más de veinte países de todo el mundo. Para coronar su buen pálpito, lanzó un libro con el mismo título que ya lleva más de 14.000 copias vendidas.

Según ella, la visión tradicional de un presupuesto está relacionada con un plan restrictivo, algo parecido a una dieta que te demanda disciplina y te quita placer. Pero esta estrategia no funciona porque plantea una dinámica en la que el presupuesto ocupa el lugar de una autoridad externa que te dice qué hacer y qué no y así te quita poder personal. Tampoco funciona setear tu mente en la abundancia, creyendo que alcanza con visualizar el dinero para que llegue, porque sin técnicas precisas esto es más una plegaria que otra cosa. Ella propone un mapa de intención, una herramienta que te ayuda a ir adonde vos querés ir. Para eso, tenés que sanar tu historia con el dinero, conocer tu presente y diseñar tu futuro. 

Las tres partes del método

1. CURACIÓN POR EL DINERO

Es la parte emocional y apunta a encontrar un abordaje compasivo al dinero, a la vez que propone reflexionar sobre patrones heredados. Todos tenemos una historia con el dinero y para encontrar esas fuerzas sutiles pero complejas que condicionan nuestros comportamientos monetarios existen dos herramientas: el “chequeo del cuerpo” (body checking) y el “cultivo del valor”. El body checking es tomarse un momento para observarse por dentro y registrar las sensaciones que provoca una movida cualquiera del dinero propio: cerrás los ojos y vas pasando tu atención por todo el cuerpo. ¿Sentís ansiedad? El “cultivo del valor” es reconocer que valemos mucho más allá de la plata. Que cada una de nosotras es única y que eso solo nos otorga un valor. Claro que hay componentes externos que influyen en el valor que nos damos, pero conocernos suma. 

2. PRÁCTICAS DEL DINERO 

Si todas tenemos alguna práctica (respiramos, hacemos yoga o corremos), ¿por qué no hay una para aplicar a nuestra relación con el dinero? Para empezar, este método propone rebautizar los temas monetarios para ponerles un poco más de corazón: en vez de “presupuesto”, decir “mapa anual”, por ejemplo; en vez de “alquiler”, decir “hogar” o “santuario”. Esto solo ya genera un cambio. 

Otras prácticas del dinero son elegir un sistema contable online en el que puedas volcar tus números sin complicarte (hay varios en inglés: mint.com, YNAB, Quicken, Quickbooks; los que hay en español están más orientados a empresas) y, también, incluir en tu agenda las famosas “citas con el dinero”. La idea de las money dates es tornar más agradable ese momento en el que te sentás frente a la compu a chequear tus cuentas o pagar impuestos. Incluir vino, chocolate, velas o flores. 

Minirrepo a Bari Tessler, creadora del método.

El tema del dinero puede ser aburrido…, ¿cómo transformarlo en algo más atractivo?

Cuando me di cuenta de que tenía que manejar mi economía, y como no sabía nada del tema, se me abrieron dos opciones: o lo enfrentaba o huía. Decidí enfrentarlo de la forma en que me gusta encarar todos los temas de mi vida: tenía que tener sentido, algo de humor, belleza… Es por eso que propongo “citas con el dinero” que incluyen chocolate, velas o flores, elementos que yo relaciono con el disfrute.

¿Cómo se compone tu comunidad online?

Hay gente de 25 a 75 años, un espectro vasto. Pero la mayoría son personas de mediana edad: muchas mujeres que se divorcian y están teniendo su primer contacto con el dinero, por ejemplo.

¿Más mujeres que hombres?

Sí, una proporción de 70 a 30. Es que las mujeres se están haciendo cargo de su propia realización. Además, si vamos a generalizar, creo que los hombres se sienten más cómodos frente a una planilla de Excel.

Suena todo genial, pero ¿el método no es más apropiado para países cuyas economías funcionan?

Trabajo con personas de todo el mundo y de distintas situaciones económicas, y escucho que todas se benefician con el programa. Claro que si estás en la extrema pobreza, esto no es para vos. Pero si trabajás para cubrir tus necesidades, entonces ya sí podés usarlo. ¡Cuando yo empecé a armar este programa, ganaba US$11 por hora, que no es ni el salario mínimo por hora, que está en US$15 en Estados Unidos!

¿Cómo definís vos una relación saludable con el dinero?

Es la primera pregunta que yo le hago a la gente que llega a verme. Porque no se trata de MI definición. Se trata de que vos puedas descubrir si para vos el éxito es ahorrar una suma equis por año o es donar esa suma, es vivir de lo que ganás, es hacer lo que amás, es tener conversaciones constructivas con tu pareja y no matarte por el tema de la plata… Hay que arrancar por ahí.

3. MAPAS DEL DINERO 

Para armar tu presupuesto anual o mensual, es importante que organices tus intereses según tres niveles: las necesidades básicas, las comodidades (cuando a las necesidades básicas les sumás viajes y ahorro, por ejemplo) y el estilo de vida (aquellos ítems que representan los lujos). 

Después de esta división, tomás cada área, sumás todo lo que incluiste y te fijas qué número da. En esta instancia, el método propone tomarse un tiempo para observar los números con compasión. Y volver a hacerlo. Observar una y otra vez es una forma de aprender en qué gastás, para qué ahorrás y cómo administrarte mejor. Es importante que sepas que nadie tiene los mismos valores. Que lo que para vos está en el nivel 1, para otra persona puede que esté en el nivel 2, o viceversa. La peluquería, por ejemplo: ¿es para vos una necesidad básica, una comodidad o un lujo? Además, esto cambia todo el tiempo, porque depende de lo que tenés y lo que querés en cada momento. •

8 señales de que estás en problemas

Dice Bari que la gente que acude a ella lo hace porque se encuentra en –por lo menos– una de las siguientes situaciones.

1. “No sé cuánto gano y cuánto gasto”.

2.“No tengo sentimientos respecto al tema del dinero. Puedo decir que me gusta el café negro y que detesto el ketchup, pero no tengo idea de qué hay detrás de mis conductas con el dinero”.

3. “Soy una iletrada financiera. Ni siquiera me iba bien en matemáticas en el colegio”.

4. “Los temas de plata me generan ansiedad, angustia y preocupaciones”.

5. “¿Valor? No tengo muy claro qué valor tiene la plata para mí”.

6. “Tampoco sé muy bien cuánto vale lo que hago y me cuesta ponerle un precio a mi trabajo”.

7. “Quiero modificar este aspecto de mi relación con el dinero”.

8. “No me animo a encarar este tema sola, porque tampoco sé cómo hacerlo”.

Desde autoestima baja hasta hábitos heredados, lo importante es saber que todas tenemos nuestros puntos fuertes y débiles, que todas tenemos nuestra propia historia con la plata y que en todos los casos hay algo para mejorar.

Por Carmen Güiraldes.

Fotos de Julia Gutiérrez / archivo OHLALÁ!

Producción de Cata Dillon.

Realización de Yamila Bortnik.

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