Dafne

Se define como una maestra del poder del movimiento. Charlamos con ella sobre cómo siente, vibra y atraviesa su presente con plena conciencia.
Dafne

Dafne Schilling ya es una amiga de la casa: a muchas nos hizo bailar y agitarnos en el OHLALÁ! Fest o en encuentros en la redacción. Y solo alcanza verla moverse –en una clase, en un escenario o en la vida misma– para entender de qué va su misión y su propósito, que es simplemente confiar en el poder de nuestro propio cuerpo para atravesar y potenciar nuestras intenciones, nuestras crisis, nuestros deseos más íntimos. Por eso la elegimos como nuestra chica de tapa. Porque supo hacer de ese descubrimiento personal una pasión, que hoy se traduce en clases, talleres, retiros, viajes, libros y la certeza de que la búsqueda del bienestar empieza adentro, bien adentro de cada una de nosotras.

¿En qué momento personal te encuentro?

Siento que estoy en un momento de mucha plenitud y conciencia de crecimiento personal. En el sentido de que un montón de objetivos laborales que yo tenía se cumplieron con éxito y digo: “Qué bueno todo esto que pasó”.Pero por otro lado, también hay piedras en el camino, más personales, y me di cuenta de que estoy en un momento de crecimiento porque las incorporé como parte de la vida, no como un drama, también está bien que la vida sean las luces y sombras. Y después por ahí yo pensaba que este año iba a estar como para buscar un bebé y estar en otro plano, más familiar, y el universo me dice: “No, todavía no, todavía hay trabajo para hacer…”.Ahora me voy a dar una clase a un festival de España que se llama Wanderlust, una Master Class a Madrid y tengo talleres, charlas y entrevistas…

Bueno, pero si una da abundante ,vuelve abundante. Para mí es ley.

Para mí también. Pero es como “ya está, el universo ya me dio un montón”. Me sentía a principio de año como en una meseta, como diciendo: “Bueno, ya hice todo lo que quería hacer”.Y de repente, cuando pensás que ya no hay nada más por hacer…

Te surgen nuevos deseos.

Sí, entonces, como que me encuentro en eso, calmando un poco las ansiedades por un lado y disfrutando… Sobre todo disfrutando.

Cuesta un poco definirte y sé que no somos etiquetas. Pero si intentaras una definición propia, ¿qué dirías que sos?

¡Yo tampoco me sé definir! Para mí siempre fue EL tema. Todos los coaches que vi fue: “Chicos, no sé qué mierda hago, no sé quién mierda soy, ¿debería poder definirme?”.

No importa mucho cómo hagas lo que estás haciendo, creo que importa la intención que le ponés.

Por ahí la respuesta es: no hay definición.

No hay definición. Yo me siento cada vez más cerca de ser una maestra del poder del movimiento.

Dafne

Dafne Schilling, embajadora de Reebok Argentina y creadora de ‘Intención en movimiento y YBB irradia mucha energía con su propuesta de yoga, baile y meditación y se inspiró en ‘HER´la última campaña de la marca para inspirar a las mujeres a ser únicas, a buscar lo inesperado y sentirse bien con ellas mismas a través de sus rutinas.

La colección ‘HER’ cuenta con prendas modernas con toques urbanos, que combinan el street style con la ropa deportiva, tanto para el entrenamiento como para el tiempo libre. La línea se destaca tener una propuesta que renueva los colores pasteles y empodera el rosa y el celeste combinándolos con tonos neutros.

¿Cómo llegaste a sentirte alineada con eso?

Porque soy profe de yoga, pero no me siento 100% eso. ¿Soy una bailarina? Sí, pero soy más una bailarina del alma, de mover las emociones. ¿Soy una maestra? Ya después de 10 años te puedo decir que soy maestra. ¿Soy escritora? Y bueno, estoy por sacar mi segundo libro. Pero ninguna de esas cosas siento que me definen porque soy esta mujer que trata de conectarse con las personas a través de sus emociones y de acompañarlas en un proceso de liberación. Lo que me interesa es el poder del movimiento.

¿Y cuál es ese poder que tiene el movimiento?

Siento que es la capacidad de poner nuestras intenciones o de atravesar nuestras emociones. Todo. Lo que es tu presente, tus conflictos, tus dramas, tu felicidad, lo que sea que estés viviendo, y atravesarlo por el cuerpo. De todas las maneras que existan, ya sea bailando, haciendo posturas. Creo que al final, no importa mucho cómo hagas lo que estás haciendo, creo que importa la intención que le ponés. Si vos estás bailando y estás diciendo: “Bailo mis ilusiones, dejo que este conflicto me atraviese, lo libero, lo suelto en la exhalación”,hacés que se mueva; de alguna forma, ese ritmo con el que te conectas despierta células y el cuerpo recuerda, y el alma recuerda que no hay cosa tan dramática como eso que te está pasando, que sos mucho más que ese conflicto. 

¿Ese es el famoso flow, digamos?

Sí. Es encontrar que se detenga el tiempo y el espacio en lo que estás haciendo. Para mí eso es el flow. Es como ese estado en el que realmente no hay tiempo y espacio, y para mí es cuando estoy dando una clase, por ejemplo. Colgada en otra. No tiene que ser algo que te salga fácil, tiene que tener un poco de desafío porque si no, te aburre, entonces no es tanto flow. Tiene que tener un toque de adrenalina.

¿Se está redefiniendo un poco el concepto de “bienestar”? Como sacarle algo de exigencia…

Sí, gracias a Dios. Porque yo siempre digo, una puede hacerse todas las cartas astrales del mundo, ir a los retiros akáshicos, hacerse la constelación, el reiki, tomar jugos verdes todas la mañanas, comer arroz yamaní, hacer todas las dietas del mundo que existen, pero si no está conscientemente haciendo el trabajo interno, eso no le va a cambiar la vida. Y siento que lo que a mí me asusta es que la espiritualidad es algo que está tan a mano, y hay tantos profes de yoga, tantos talleres, me resulta raro. Pero no importa cuántos talleres hagas, importa cuál sea el compromiso con vos misma de transformarlo. Es una procesión que va realmente por dentro. Entonces, lo podríamos dejar simplemente en: movete, meditá, respirá y encontrá tiempo para vos.

Es una época con fórmulas propias…

Para mí el bienestar o el ser healthy es una persona que se tome un tiempo y que en los momentos más de mierda –o sea, no solamente en los momentos buenos– se abrace, se dé un beso en la frente y diga: “Che, está todo bien”, y que a veces también decida abrirse una botella de vino, ponerse Bridget Jones y llorar, y que entienda que es eso lo que necesita. Porque hay veces que necesitás eso, un paquete de Pringles. Y dátelo.

¿Y cuál es tu búsqueda para tu segundo libro?

Siento que en este voy más profundo y quizá tiene algunos toques más oscuros, no por malos, sino por esto que hablamos de la integración y de meterse en zonas más profundas para comprender que no por oscuras son malas, sino que son parte de la vida.

Lo mío es más conectarte con la naturaleza salvaje. Ese es mi trabajo y eso es lo que siento que hago con las mujeres.

Yo te veo toda luminosa, pero imagino que también para llegar ahí hubo momentos más dark.

Sí, una persona que no haya pasado por crisis que te esté enseñando a estar bien no existe, porque tenés que conocer la oscuridad para saber lo que es la luz. Yo tuve varios síntomas a lo largo de mi vida que me indicaban ciertos malestares míos, y el insomnio fue una época muy heavy de mucho trabajo, no podía controlar mi caudal de energía. Y me alteraba mucho. Fue una época de no poder dormir y sentir que no iba a poder dormir nunca más. Al final, te das cuenta de que no es nada grave, de que es un desajuste en tu ser, de que quizás hay algo que no te está haciendo bien y que es cuestión de abrazarte y equilibrar.

También escribir conlleva sus propias crisis, sus momentos de angustia…

Sí, ahora hace dos semanas que no escribo, porque no puedo escribir pensando en complacer a un lector. Tengo que escribir más salvaje. Lo mío es lo salvaje. Sin tantos preámbulos, sin tanta perfección, sin que sea tan limpio. Lo mío es más conectarte con la naturaleza salvaje. Ese es mi trabajo y eso es lo que siento que también hago con las mujeres.

Necesitamos un poco más de eso las mujeres en general. Hay un camino de ir desandando eso, con todo el movimiento body positive

Sí, y por eso me altera un poco cuando veo tanta perfección, tanta búsqueda de perfección, de lo estético.

Vos cultivás eso de aceptar el cuerpo que tengas…

Sí, re, y en mis clases hay minas desde los 18 hasta los 60 que están en top y chivadas y a todas les chupa un huevo cómo están vestidas o cómo están, y están ahí revoleando el pelo, y yo las hago tocarse también, y decís: “Gracias, Dios, más de esto, por favor”.

¿Cuál fue la última crisis que tuviste? Y más importante…, ¿cómo la surfeaste?

La última crisis que tuve fue un poco este año, te diría, a principio de año, cuando dije: “¿Qué quiero?”, de repente me volví a preguntar quién soy, que quiero hacer, qué quiero. También este tema de la maternidad que está siempre muy presente…

Se te vino el mandato.

Se me vino el mandato, “hace dos años que estoy casada…”.¿Por qué me está pasando esto? Entonces, hubo una crisis interna, porque fue decir: “¿Por qué querría tener un hijo ahora?, ¿qué es lo que me apura en la vida?”. ¿Y cómo la surfeé? Como me dijo una amiga: “Gorda, esto no lo puede resolver tu mente, acá tenés que abrir los brazos, confiar y tirarte por el precipicio”,y te juro que dije: “Voy a abrir los brazos y me voy a tirar por el precipicio”, o sea, tomé la decisión de no enroscarme con eso por más que era una crisis, y bueno, me ponía en movimiento, me ponía a bailar, a meditar, me ponía una canción, seguía, seguía caminando. Ahí me conecté con ese pulso de vivir que tenemos a pesar de las crisis y de los momentos difíciles. Volver a levantarse. Eso es un entrenamiento: podemos tener un montón de objetivos personales, laborales, podemos querer enamorarnos, tener hijos, tener el mejor laburo, ser las mejores haciendo esto, viajar por el mundo. Pero la vida es mucho más que todos esos objetivos y planes que tenemos. Y hay que ponerse espiritual y abrir los brazos y decir: “El universo me va a llevar a donde tenga que ir”.Confío. Hay una frase re linda de Pema Chodron Chögyam Trungpa Rinpoche: “La mala noticia es que estamos en caída, la buena noticia es que no hay suelo”. •

Por María Eugenia Castagnino.

Fotos de Anahí Bangueses Tomsig.

Producción de María Salinas.

Peinó y maquilló Lu Romero.

Agradecemos a Reebok su colaboración en esta nota.

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